La disomnia en el adulto es un trastorno primario del sueño o de la vigilia caracterizado por dificultades en la iniciación y/o mantenimiento del sueño.
En los dos primeros años de vida se intenta denominar al cuadro que impide la iniciación del sueño o el mantenimiento como Protodisomnia.
Hay que reconocer que el término no se ha impuesto en el lenguaje médico.
Los padres, con sus intervenciones, generan o facilitan los trastornos de la iniciación y mantenimiento del sueño.
Quién no ha sido padre o madre de un niño, que en sus primeros años, no quiere ir a la cama, se despierta incontables veces por noche.
Entre un 35 a 45 % de los padres reportan este trastorno en el dormir de sus hijos.
El sueño es un proceso que se aprende a través de la experiencia que provocan los despertares nocturnos.
Todos tenemos despertares nocturnos y luego retomamos el sueño.
En las edades tempranas estos eventos son mas frecuentes y en los niños, se cree que 5 a 6 veces por noche confirmado por videos, ellos se despiertan y un 70% retoma el sueño sin dificultad, mientras que el tercio restante presenta protodisomnia.
Los factores que se asocian o acompañan son la incorrecta nutrición, el temperamento, la falta de confort, la conflictividad familiar y la depresión en la madre.
Se ha intentado definir los grados de severidad sabiendo que depende mucho de cómo son los padres
1. perturbación un problema normal que no necesita intervención.
2. disturbio un paso previo al desórden que necesita sugerencias.
3. desórden problema complejo que avizora la posibilidad de que en el futuro el niño tenga una disomnia . Necesaria intervención médica.
Lo que relaciona mejor las dificultades en mantener el sueño es la manera en que los padres inician la ida a la cama. Cómo intentan tratar de hacer dormir al niño.
El “bedtime” es crucial y es el origen casi siempre del problema que crece como bola de nieve hasta la cronicidad y sin medidas por parte de los adultos que yacen superados.
Las PD se ven favorecidas en los niños que tienen horarios caóticos, duermen en cualquier lugar, van a la cama en los mismos horarios que van los adultos, concurren con ellos a las fiestas nocturnas, etc..
No se debe usar medicación en las PD
Las estadísticas del uso de hipnóticos en niños demuestra que lamentablemente si se usan.
El tratamiento se apoya en los cambios de hábitos y la colaboración de los padres es fundamental.


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